El ingeniero latino detrás de ‘Black Panther: Wakanda por siempre’

CIUDAD DE MÉXICO. — Hace dos años, el profesor Gerardo Aldana y Villalobos recibió una llamada inesperada: le pedían asesorar sobre temas mesoamericanos a los realizadores de una película que le dijeron se llamaba Summer Break, como vacaciones de verano.

“Pensé: esto no va a salir bien… ya me lo imaginaba como una película sobre alguien de fiesta en Cancún que se cae en un cenote o algo así. Me pedían firmar un acuerdo de confidencialidad para saber más y decidí hacerlo porque si todo era una mala idea, mejor decirles que era mala idea, ¿no?”, recuerda el autor y profesor de la Universidad de California, campus Santa Bárbara, en entrevista con Noticias Telemundo.

“Ya firmado el acuerdo me dijeron que iba a hablarme el productor. Le contesté y dice: ‘Hola, es Barry Waldman, de Black Panther dos’”.

Summer Break era solo el nombre clave con el que Marvel, que busca mantener secretismo en torno a su llamado Universo Cinematográfico, estaba llamando a la secuela de Pantera Negra. Nada más y nada menos que una de sus producciones más taquilleras, que además fue el primer filme de superhéroes en la historia en ser nominado al Oscar por Mejor Película (ganó estatuillas por su diseño de producción, vestuario y banda sonora).

Así comenzó una experiencia en la que Aldana fue determinante para guiar el desarrollo de lo que se volvería Pantera Negra: Wakanda por siempre.

Asesoró sobre los nombres de los personajes y ubicaciones, sobre cómo debían verse los sets —para los que también ideó jeroglíficos mayas que contaran partes del guión—, y de qué manera realmente estaría vestida esa civilización de mayas submarinos que la recién estrenada Wakanda por siempre pone al centro de su trama. El profesor incluso dio el salto al frente de las cámaras: aparece en las primeras escenas de la película haciendo del director de un foro de la ONU.

“Es cultura pop, pero no es solamente eso”

Todo con la meta, compartida con el equipo de la producción, de representar fielmente aspectos indígenas y de la cultura mesoamericana —particularmente la maya— como Aldana siente nunca ha sido vista en grandes producciones de Hollywood (“Es una tragedia que lo que más se llegó a ver antes en la cultura popular es algo como Apocalypto”, dice sobre aquel filme criticado por estar repleto de errores históricos).

Aldana cree que la meta no termina con el estreno de Wakanda por siempre. “Mi esperanza es que la gente va a verla y le va a despertar la curiosidad, que se va a volver una herramienta educativa”, dice.

“Porque hay tanto más que aprender y que apreciar, y para todo lo que se ve nos aseguramos de que hubiera un vínculo a aquel mural, códice o figura que nos inspiró”, agrega el académico, que estudió historia de la ciencia e ingeniería mecánica enfocándose en cómo esas disciplinas se intersectan en la cosmología de los mayas.

Aldana bosquejando jeroglíficos mayas durante un viaje a Popolá, Yucatán, en 2021Cortesía de Gerardo Aldana y Villalobos

“Quizá podemos inspirar a toda una nueva generación de jóvenes a que vean a Mesoamérica en otra luz, o a redescubrir prácticas indígenas para repensar nuestra relación con el planeta ante la emergencia que vivimos. Eso me vuela la cabeza”, sentencia.

Además del trabajo de Aldana, la película está empapada de raíces precolombinas: Tenoch Huerta Mejía y Mabel Cadena, mexicanos de ascendencias indígenas, interpretan a dos de los personajes principales. Varios diálogos son en maya yucateco, cortesía del consultor Josué Maychi (quien también tiene un papel como chamán). La banda sonora tiene rugidos de jaguar y canciones de raperos mayas y zapotecas al lado de estrellas internacionales como Rihanna.

“Estoy en deuda con el Dr. Aldana y los artistas de orígenes mayas con los que trabajamos. Queríamos reconocer a las tantas comunidades mayas en México, Centroamérica y aquí en Estados Unidos, sobre todo cuando suelen ser presentadas mal como un pueblo que ya no existe”, escribe Ryan Coogler, el director y guionista de Wakanda por siempre, en un documento de Marvel.

Reimaginando a Namor

Namor fue uno de los primeros personajes de cómics creados, en 1939 (después que Superman; antes que el Capitán America). Como mutante puede vivir bajo el mar, y también tiene el poder de vuelo.

Pero en Wakanda por siempre luce distinto: este mutante tiene raíces indígenas y también lo llaman Kukulcán. No dirige el reino hundido de Atlantis sino un paraíso submarino llamado Talokan al que su pueblo tuvo que migrar cuando los primeros colonizadores españoles diezmaron a su tierra y su gente.

“Empecé dándoles como seminarios” a Coogler y a varias personas involucradas en la preproducción, dice Aldana. “Fue en una de esas primeras conversaciones que todo cuajó”.

Podemos inspirar a toda una nueva generación de jóvenes a que vean a Mesoamérica en otra luz”.

Les estaba hablando de cómo en Mesoamérica las culturas comparten la idea de un cielo, tierra e inframundo que interactúan entre sí, y que para varias de esas culturas entrar al océano era como pasar al inframundo.

Luego les habló de figuras como el de la Serpiente Emplumada (Kukulcán o Q’uq’umatz para diferentes pueblos mayas) que pueden moverse entre esos reinos: va al mundo celestial como ave, puede vivir en el mundo terrenal y como serpiente puede viajar al inframundo. “Y Ryan me dice emocionado: ‘That’s it, ahí es”, recuerda Aldana.

Tenoch Huerta Mejía como Namor
Tenoch Huerta Mejía como Namor Marvel Studios

El problema es que el mayor inframundo submarino es Tlalocan, principalmente azteca. ¿Cómo adecuarlo para que sea maya igual que Kukulcán? Pues Aldana es experto en el Códice Dresde, uno de solo cuatro textos mayas que sobreviven hoy día. Ahí hablan de diferentes dioses, incluyendo uno que también aparece en escritos aztecas, Tlahuizcalpantecuhtli.

“Pero en los glifos mayas no aparece como Tla sino como Ta. Y de ahí se puede dar el salto: Tlalocan, para los mayas yucatecos, sería Talokan”, explica el profesor.

“Es un ejemplo de cómo quisimos respetar las diferencias e inspirarnos en las culturas, pero no solamente copiando sino pensando de qué manera lo vivirían y derivarían los personajes” que establecen ese mundo submarino, agrega.

El poder de la colaboración

El compromiso con representar bien lo que se cuenta siguió conforme la producción avanzaba.

Hannah Beachler, la encargada del diseño de producción (esencialmente, de cómo se ve todo en la historia) ha dicho que hizo una suerte de biblia de 400 páginas para desarrollar los sets talokaniles con asesoría de Aldana, para que fueran tan bien pensados como los de Wakanda en la primera entrega (aquellos que la hicieron ganadora del Oscar).

Bajo el mar, los talokaniles tienen áreas de juego de pelota. El set del hogar de Namor tiene murales con la historia de su pueblo talokanil y uno que muestra su encuentro con la ek balam, la Pantera Negra. Son murales similares a los vistos en sitios arqueológicos reales de Bonampak y a las interpretaciones de Tlalocan en Tepantitla.

También hay estelas, monumentos como los que pueden verse en el sitio de Calakmul, con glifos mayas que cuentan la historia de Namor y de cómo su pueblo migró al mar.

“Todo lo escribimos de verdad. Ryan, Hannah y yo hablábamos de qué iba a decir todo y yo tomaba los textos, los traducía a maya, los transcribía a jeroglíficos y Kelsey Brennan [la encargada de utilería] los digitalizaba y los iban pintado o esculpiendo en el set”, dice Aldana.

“Fue un proceso muy divertido”, comenta. Pero no solo para entretenimiento, sino como muestra de lo importante que es trabajar en alianza, uniendo fuerzas negras y latinas, inclusive si es solo para una película.

Aldana señala que al centro del filme está el duelo, por la ausencia de Chadwick Boseman especialmente. Aunque dice: “Creo que otro núcleo de la película es el compañerismo, ese allyship que se desarrolla entre Namor y la Pantera Negra y sus pueblos. Y ese poder de la colaboración también se dio para el desarrollo de la película en sí”, dice Aldana sobre su trabajo con artistas como Coogler y Beachler, quienes son negros.

Señala otras recientes producciones que muestran con fidelidad las vidas indígenas. Prey, la película de la saga de Predator/Depredador que salió este año con actores comanches y sioux; Reservation Dogs, la serie cómica de FX sobre cuatro jóvenes nativoamericanos en Oklahoma; o Maya y los tres, la miniserie animada disponible en Netflix sobre una joven guerrera con dioses aztecas y mayas.

“Es cultura pop, pero no es solamente eso o arte así nomás”, asesta Aldana. “Son cosas cool, o de ciencia ficción o lo que sea, pero sus cimientos son reales. Es la oportunidad de sumirnos más en estos lugares, figuras y comunidades celebrando la indigeneidad.”



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