La popularización del tatuaje: más visibles y sin complejos de edad

Lucía se hizo su primer tatuaje con 15 años y aunque admite que ahora, a los 24, su cuerpo bastante grabado le ha cerrado las puertas de trabajos, no piensa dejar de tatuarse. Carmen se dibujó un zorro en la cadera con 16 años y con 18 ya se ha gastado más de 500 euros en la tinta que decora los cinco tatuajes que lleva en la piel. Ares marca en su cuerpo la historia de su vida y ahora quiere decorar la pierna que le ha quedado afectada en un accidente de coche. Y los padres de Carlos le piden que deje de tatuarse, aunque ellos también han acabado sucumbiendo a la tinta. La popularización del tatuaje, que hace tiempo que dejó de considerarse algo marginal, ha llevado a que cada vez se tatúen más jóvenes, aunque también se animan (y se estrenan) muchos mayores de 50-60 años.


Lee también

Juan Pedro Chuet-Missé

El porcentaje de jóvenes de entre 20 y 40 años que lleva algún tatuaje supera ya el 30%, según la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV). Y muchos no se quedan solo con uno. Una de las motivaciones es plasmar un recuerdo de vida, aunque no la única. Y la tendencia es llevarlos en lugares cada vez más visibles. Las manos y el cuello son las zonas preferidas por muchos jóvenes. Aunque dos tendencias polarizan el mundo del tatuaje en la actualidad: extremidades y cuello sin casi un milímetro exento de tinta o salpicar el cuerpo de símbolos y dibujos; no muy grandes pero sí abundantes. También la pandemia ha animado a muchas personas de todas las edades a grabarse en la piel el nombre o recuerdo de algún fallecido. Los tatuadores y los sociólogos piden meditar bien la decisión, el lugar y lo que se va a hacer antes.

“En los años 90 la edad de la mayoría de tatuados era de 20 a 30 y pico, hoy va de los 16 a los 70”, apunta Albert Grau, presidente en funciones de la Federación Española de Tatuajes además de director del estudio NTS situado en la barcelonesa Rambla dels Caputxins. También han cambiado las partes del cuerpo escogidas, prosigue este brasileño de 48 años que lleva más de media vida en Barcelona, que se hizo su primer tatuaje con 20 años al acabar la carrera de Económicas, pero que ahora tiene el 70% de su cuerpo tatuado e incluso se usa a sí mismo de conejillo de indias para practicar colores y formas.

Marc es mánager de un estudio de tatuaje en Barcelona

Marc es mánager de un estudio de tatuaje en Barcelona

César Rangel

“Antes se tatuaba todo lo que tapaba la camiseta y ahora se buscan parte visibles”, explica Grau, que señala que la tendencia en los jóvenes es tatuarse el cuello y las manos. Fidel Prieto, secretario de Unión Nacional de Tatuadores (UNTAP), que se dedica a este mundo desde hace 24 años y regenta un local en Madrid, asegura que le “sorprende” la cantidad de clientes que piden tatuarse esta parte del cuerpo, especialmente entre los jóvenes. Prieto cuenta que ahora los chavales se tatúan “muy pronto” y reconoce que la tendencia “se ha ido un poco de las manos” porque la franja de 16 años ha entrado “a muerte”.

Se tatúa a si misma

Lucía se inició en el tatuaje con 15 años y reconoce que su cuerpo tatuado le cierra puertas laborales

En España la ley dice que está permitido que un joven de 16 años se pueda hacer un tatuaje siempre que cuente con el consentimiento familiar. Y aunque Prieto y Grau aseguran que prefieren no tatuar a menores, la realidad es que cada vez son más los que se inician con 16 o incluso antes. Es el caso de Lucía Clapés, que se hizo su primer tatuaje con 15 años, acompañada de su hermana mayor. “Mi madre me dejaba, pero a mi padre lo engañé”, confiesa esta ibicenca de 24 años. Ahora ya ha perdido la cuenta de los tatuajes que lleva en manos, brazos y piernas, algunos de ellos hechos por ella misma: “Me los dibujo con un rotulador y luego me los tatúo con una pistola en casa”, confiesa.

Carmen López tiene 18 años y se hizo su primer tatuaje con 16 años: un zorro en la cadera porque es un animal que le gusta. Desde entonces se ha grabado cuatro veces más la piel (se ha gastado más de 500 euros). López confiesa que desde pequeña se ha sentido atraída por los tatuajes y en su casa están normalizados: sus dos hermanos llevan, su madre se ha hecho uno y su padre también lo hizo de joven. Reconoce que le gusta que los dibujos se vean y explica que se tatúa “por estética y por un recuerdo o respeto a algo”.

Los padres de Carlos Sánchez le piden que no se tatúe más pero incluso ellos han acabado tatuándose

Los padres de Carlos Sánchez le piden que no se tatúe más pero incluso ellos han acabado tatuándose

César Rangel

Para Carlos Sánchez (32 años), que tiene una escuela esotérica online, los tatuajes son una expresión estética y tienen un “sentido de ritual” Ahora lleva seis repartidos en manos, brazos y torso y sus próximos objetivos son “acabar” el brazo, la espalda y “empezar con las piernas”. Y aunque reconoce que a sus padres les cuesta “asumir” que no pare de tatuarse, también ellos se han unido al club: le regaló un tatuaje a su padre y su madre tenía previsto hacerse uno el día después de la realización de este reportaje.


Lee también

Raquel Sáez

Tattoo artist at work on a girl's backpiece

El caso de los padres de Carlos ejemplifica que cada vez más personas mayores se animan a sucumbir a la tradición milenaria de tatuarse. También la pandemia ha tenido su efecto en una generación no tan habituada a esta práctica. “Fue abrir los estudios tras la pandemia y mucha gente pedía tatuajes en recuerdo a un fallecido”, explica Laura Cubero, que durante 15 años regentó un estudio en El Raval y que ahora es organizadora del Baum Fest, un festival de tendencias urbanas. Cubero bromea asegurando que hoy lo difícil es ver en la playa a alguien que no esté tatuado. Explica que la evolución ha sido paulatina y prefiere hablar de “socialización” más que de “normalización”. El boom de tatuajes que en la pandemia también se ha traducido en un aumento de peticiones de personas que quieren usar en el dibujo las cenizas de un fallecido. En NTS han recibido muchas consultas al respecto, pero aún estudian cómo hacerlo de forma que sea segura

Ares sufrió un accidente de tráfico y ahora embellece la pierna que le ha quedado afectada con tatuajes

Ares sufrió un accidente de tráfico y ahora embellece la pierna que le ha quedado afectada con tatuajes

Cesar Rangel

Ares Boniquet tiene 32 años y es pensionista por culpa de un accidente de coche que la dejó dos años en silla de ruedas. Ella usa los tatuajes para “marcar” etapas de su vida. El primero se lo hizo con 21 años tras dejarse con su ex y ya lleva seis. Uno de sus objetivos es “embellecer” la pierna que le ha quedado mal tras el accidente. Y tiene otro tatuaje en cartera: cumple diez años con su actual pareja y se van a inscribir juntos el dibujo de un niguiri, un guiño en su relación. Y es que si algo han aprendido algunos de los que deciden grabarse en la piel una relación sentimental es que éstas no siempre son definitivas y los tatuajes sí (a pesar de que existan técnicas para borrarlos). Por eso, tatuadores como Fidel Prieto constatan que ahora muchos clientes prefieren grabarse símbolos antes que nombres para que “si cambias de novia, no tengas que dar explicaciones”.

Emilia, danesa, ha aprovechado su visita a Barcelona para hacerse su cuarto tatuaje

Emilia, danesa, ha aprovechado su visita a Barcelona para hacerse su cuarto tatuaje

Cesar Rangel

Por el estudio NTS del barcelonés Raval pasan a diario también muchos turistas de visita en la ciudad que se animan a llevarse un recuerdo en forma de tatuaje. Emilia y sus amigas vienen de Dinamarca y son un ejemplo de ello. Del grupo de seis, dos han decidido tatuarse. Esta danesa tiene 18 años y el del muslo es su cuarto tatuaje. Un día antes que Emilia, una madre y su hija (17 y 40 años) también subieron las escaleras de la imponente finca en la que está ubicado el local con la idea de hacerse un tatuaje de recuerdo, pero tenían dudas y finalmente se fueron sin hacérselo. Este es uno de los consejos que más repiten los tatuadores y recomiendan psicólogos, sociólogos y médicos: hay que tener claro qué quiere hacerse y dónde. Si no es así, mejor esperar. “Hay personas con ansiedad por tatuarse, pero que no saben qué hacerse y es importante tenerlo claro”, advierte Marc, manager de NTS.

Las tendencias actuales

Líneas finas y minimalismo frente a extremidades hipertatuadas

Los tatuadores insisten en que tatuarse no es una moda, aunque sí varía es lo que se graba. En los años 90 el boom fueron las letras chinas, que Grau explica que posteriormente descubrieron que se estaban tatuando al revés y que, por tanto, no tenían significado. También tuvo mucho gancho el tribal. Una década después vino el delfín. Ahora hay mucha demanda de fine line (de línea fina) y dibujos minimalistas, prosigue Fidel Prieto. Se siguen tatuando nombres, pero de familia directa o de fallecidos.

Laura Cubero avisa que muchos jóvenes acuden a los estudios con la idea de replicar el tatuaje de un youtuber, algo totalmente desaconsejado. “Es mejor llevar algo original y único”, recomienda Prieto. Y en este sentido ayuda la evolución que ha tenido el sector, en el que muchos tatuadores vienen de estudiar Bellas Artes. “Hemos evolucionado del tatuaje cutre de amor de madre”, bromea Cubero. 

También se han ampliado los usos y se emplean para dibujar pezones y aureolas a mujeres que han sufrido una mastectomía. En NTS lo hacen y Albert Grau lleva incluso uno de estos dibujos grabado en su muslo derecho por su deformación profesional de querer probar tintas y formas en su propia piel para constatar el resultado.

¿Riesgos para la salud?

¿Es el creciente número de población con tatuajes un riesgo para la salud? El dermatólogo miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología Donís Muñoz asegura que “los riesgos” son mínimos si se realizan en estudios de tatuajes homologados por las autoridades sanitarias. En este sentido, fruto del auge del tatuaje, han crecido también los centros que lo hacen de manera ilegal, advierten Fidel Prieto y Albert Grau. Hasta el punto que se puede encontrar tatuador a través de Wallapop, alerta Grau.

El doctor Muñoz, autor del Tratado sobre los tatuajes. Claves para su eliminación con láser, señala que no hay zonas más o menos óptimas para hacerse un tatuaje, pero advierte que hay colores que provocan más intolerancias, como el rojo. A pesar de que insiste que por lo general son inocuos, explica que la tinta no queda estática y que tiene tendencia a desplazarse a los ganglios linfáticos regionales y ello provoca que la mayoría de personas tatuadas tengan sus ganglios linfáticos cercanos al tatuaje “ennegrecidos”. Esto, asegura, no comporta problemas de salud pero sí que puede generar errores diagnósticos cuando se realizan pruebas por imagen (PET-TC). Por ello, recomienda que a la hora de someterse a este tipo de pruebas es importante informar al radiólogo de si se tiene o se ha tenido en algún momento un tatuaje.

Los expertos aconsejan hacerse los tatuajes en sitios homologados para evitar sustos

Los expertos aconsejan hacerse los tatuajes en sitios homologados para evitar sustos

César Rangel

La inmunóloga Narcisa Martínez Quiles considera, por el contrario, que desde el punto de vista inmunológico existen riesgos, aunque reconoce que son bajos. Y explica que se están introduciendo en la capa superior de la dermis “compuestos potencialmente carcinógenos” que pueden producir hipersensibilidad. Pone un ejemplo: si una persona tiene un herpes y se tatúa el labio, eso le da “reactivación del virus”. Para Marínez, profesora titular de la Universidad Complutense, esto da la pista de que se está interfiriendo en la respuesta inmunológica. Por ello, considera que las personas tatuadas deben contar con los riesgos que suponen para que tomen una decisión “informada”. En este sentido, cree que no tiene la misma repercusión un tatuaje pequeño que uno mayor en el que se está introduciendo una “gran cantidad de compuesto tóxico” aunque la concentración sea la adecuada y se cumpla la normativa. Por ello, su recomendación es hacerse tatuajes pequeños y evitar zonas irrigadas como el cuello o lugares cerca de los vasos sanguíneos. “A priori, las extremidades son zonas más seguras”, apunta.

Una decisión “meditada”

Consejos a la hora de decidir si nos tatuamos

El dermatólogo Donis Muñoz avisa que los tatuajes, tan antiguos como la humanidad y que ya se hacían en la cultura de la Polinesia desde edades muy tempranas, han venido para quedarse. Y tiene un decálogo de las 10 reglas de oro a la hora de hacerse un tatuaje, entre los que se encuentran: no precipitarse y pensar qué te quieres hacer y dónde, que el tatuador esté “artísticamente capacitado” para realizar ese tipo de trabajo, hacer una fotografía del frasco de tinta y guardar por tiempo indefinido para posibles reacciones frente a la tinta, que pueden aparecer de forma excepcional hasta muchos años después de realizarse el tatuaje. Añade que el color negro es el más “fácil” de borrar. Y avisa que el tiempo medio para eliminar un tatuaje ronda el año o año y medio de tiempo.

tattoo tatuaje tatuador

Tatuarse partes visibles del cuerpo, es una tendencia predominante en la actualidad 

Getty Images

La socióloga Natàlia Cantó también recomienda que la decisión individual de tatuarse sea “meditada” y que no responda únicamente al factor moda. “Decisiones como esta hay que ponerlas en el congelador antes de tomarlas”, asegura.

Lucía Clapés reconoce que su cuerpo tatuado le ha hecho perder más de un trabajo. Pero ni esto ni su madre, que le pide que no se tatúe más, la frenan. “Yo quiero ser así y espero que el mundo cambie”, sentencia

We would love to say thanks to the writer of this short article for this incredible web content

La popularización del tatuaje: más visibles y sin complejos de edad

Find here our social media profiles as well as other pages that are related to them.https://orifs.com/related-pages/